Cómo elegir psicólogao: qué mirar antes de pedir cita
Elegir psicólogo no consiste en encontrar al profesional con más títulos, sino comprobar tres cosas: que pueda ejercer, que tenga experiencia con lo que necesitas y que te sientas cómoda(o) trabajando con él o ella.
Antes de pedir cita, comprueba esto
Comprueba que es psicóloga(o) y que está colegiada(o). Si buscas tratamiento psicológico de un problema de salud, comprueba también que tenga la habilitación sanitaria correspondiente.
Mira si trabaja habitualmente con aquello que te lleva a consulta: ansiedad, depresión, problemas de pareja, conducta alimentaria, duelo, etc.
No necesitas saber qué terapia quieres antes de empezar, pero el profesional debería poder explicarte, de forma sencilla, cómo suele trabajar y qué puedes esperar de las sesiones.
Antes de reservar, comprueba precio, duración de las sesiones, frecuencia, modalidad presencial u online y política de cancelación.
Lo más importante es cómo te sientes con esa persona
Puedes encontrar a un psicólogo muy formado y que, sencillamente, no sea para ti. En las primeras sesiones fíjate en algo tan sencillo como esto:
- ¿Me siento escuchada(o)?
- ¿Puedo hablar con libertad?
- ¿Entiendo lo que estamos trabajando?
- ¿Puedo decir que algo no me convence?
- ¿Siento que puedo confiar en esta persona?
No tienes que sentir una conexión especial desde el minuto uno, pero sí debería haber suficiente confianza para pensar que puedes trabajar con esa persona.
Y si no la hay, puedes cambiar de psicólogo, porque ser un buen profesional no significa que tenga que ser tu profesional.
¿Qué terapia debería buscar?
Como orientación:
Terapia Cognitivo-Conductual (TCC)
Puede incluir trabajo con pensamientos, conductas de evitación y exposición gradual: acercarse poco a poco a lo que da miedo, en pasos medibles y pactados de antemano, hasta que el cuerpo deja de reaccionar como si hubiera un peligro real.
Aceptación y Compromiso (ACT)
Trabaja la relación con los pensamientos, con ejercicios de defusión cognitiva que ayudan a verlos como algo que pasa por la cabeza, no como una orden, y a dejar de organizar la vida alrededor de intentar controlarlos.
Terapia Dialéctica Conductual (DBT)
Incluye habilidades concretas de tolerancia al malestar, pensadas para bajar la intensidad de una crisis en minutos y manejar emociones intensas sin que se desborden.
Activación Conductual (BA)
Trabaja sobre la inactividad, con un registro de actividades que identifica qué momentos del día suben el ánimo y las programa como una cita fija, sin esperar a tener ganas para empezar.
CBT-E (Fairburn)
Requiere formación específica. Es un modelo transdiagnóstico: sirve igual para anorexia, bulimia o atracones, porque trabaja el mecanismo que sostiene a los tres por debajo, en lugar de tratarlos como problemas distintos.
Terapias sistémicas
Se centra en los patrones de relación y en cómo se mantiene el problema dentro de la dinámica familiar o de pareja, identificando qué se repite en cada discusión más que el contenido concreto de la última. Es habitual mirar también el estilo de apego: entender cómo tiendes a vincularte añade información útil, pero no es una regla que determine cómo eres ni cómo tiene que ir la relación.
¿Quieres saber cómo planteo las sesiones?
Si quieres conocer un poco mejor cómo trabajo antes de pedir cita, aquí te lo explico.
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